viernes, 24 de octubre de 2008

Maria


por Lee Friedlander

Compartilhando bons textos...

Hombre de la esquina rosada

A Enrique Amorim

A mi, tan luego, hablarme del finado Francisco Real. Yo lo conocí, y eso que éstos no eran sus barrios porque el sabía tallar más bien por el Norte, por esos laos de la laguna de Guadalupe y la Batería. Arriba de tres veces no lo traté, y ésas en una misma noche, pero es noche que no se me olvidará, como que en ella vino la Lujanera porque sí a dormir en mi rancho y Rosendo Juárez dejó, para no volver, el Arroyo. A ustedes, claro que les falta la debida esperiencia para reconocer ése nombre, pero Rosendo Juárez el Pegador, era de los que pisaban más fuerte por Villa Santa Rita. Mozo acreditao para el cuchillo, era uno de los hombres de don Nicolás Paredes, que era uno de los hombres de Morel. Sabía llegar de lo más paquete al quilombo, en un oscuro, con las prendas de plata; los hombres y los perros lo respetaban y las chinas también; nadie inoraba que estaba debiendo dos muertes; usaba un chambergo alto, de ala finita, sobre la melena grasíenta; la suerte lo mimaba, como quien dice. Los mozos de la Villa le copiábamos hasta el modo de escupir. Sin embargo, una noche nos ilustró la verdadera condicion de Rosendo.
Parece cuento, pero la historia de esa noche rarísima empezó por un placero insolente de ruedas coloradas, lleno hasta el tope de hombres, que iba a los barquinazos por esos callejones de barro duro, entre los hornos de ladrillos y los huecos, y dos de negro, dele guitarriar y aturdir, y el del pescante que les tiraba un fustazo a los perros sueltos que se le atravesaban al moro, y un emponchado iba silencioso en el medio, y ése era el Corralero de tantas mentas, y el hombre iba a peliar y a matar. La noche era una bendición de tan fresca; dos de ellos iban sobre la capota volcada, como si la soledá juera un corso. Ese jue el primer sucedido de tantos que hubo, pero recién después lo supimos. Los muchachos estábamos dende tempraño en el salón de Julia, que era un galpón de chapas de cinc, entre el camino de Gauna y el Maldonado. Era un local que usté lo divisaba de lejos, por la luz que mandaba a la redonda el farol sinvergüenza, y por el barullo también. La Julia, aunque de humilde color, era de lo más conciente y formal, así que no faltaban músicantes, güen beberaje y compañeras resistentes pal baile. Pero la Lujanera, que era la mujer de Rosendo, las sobraba lejos a todas. Se murió, señor, y digo que hay años en que ni pienso en ella, pero había que verla en sus días, con esos ojos. Verla, no daba sueño.
La caña, la milonga, el hembraje, una condescendiente mala palabra de boca de Rosendo, una palmada suya en el montón que yo trataba de sentir como una amistá: la cosa es que yo estaba lo más feliz. Me tocó una compañera muy seguidora, que iba como adivinándome la intención. El tango hacía su voluntá con nosotros y nos arriaba y nos perdía y nos ordenaba y nos volvía a encontrar. En esa diversion estaban los hombres, lo mismo que en un sueño, cuando de golpe me pareció crecida la música, y era que ya se entreveraba con ella la de los guitarreros del coche, cada vez más cercano. Después, la brisa que la trajo tiró por otro rumbo, y volví a atender a mi cuerpo y al de la companera y a las conversaciones del baile. Al rato largo llamaron a la puerta con autoridá, un golpe y una voz. En seguida un silencio general, una pechada poderosa a la puerta y el hombre estaba adentro. El hombre era parecido a la voz.
Para nosotros no era todavía Francisco ReaI, pero sí un tipo alto, fornido, trajeado enteramente de negro, y una chalina de un color como bayo, echada sobre el hombro. La cara recuerdo que era aindiada, esquinada.
Me golpeó la hoja de la puerta al abrirse. De puro atolondrado me le jui encima y le encajé la zurda en la facha, mientras con la derecha sacaba el cuchillo filoso que cargaba en la sisa del chaleco, junto al sobaco izquierdo. Poco iba a durarme la atropellada. El hombre, para afirmarse, estiró los brazos y me hizo a un lado, como despidiéndose de un estorbo. Me dejó agachado detrás, todavía con la mano abajo del saco, sobre el arma inservible. Siguió como si tal cosa, adelante. Siguió, siempre más alto que cualquiera de los que iba desapartando, siempre como sin ver. Los primeros -puro italianaje mirón- se abrieron como abanico, apurados. La cosa no duró. En el montón siguiente ya estaba el Inglés esperándolo, y antes de sentir en el hombro la mano del forastero, se le durmió con un planazo que tenía listo. Jue ver ése planazo y jue venírsele ya todos al humo. El establecimiento tenía más de muchas varas de fondo, y lo arriaron como un cristo, casi de punta a punta, a pechadas, a silbidos y a salivazos. Primero le tiraron trompadas, después, al ver que ni se atajaba los golpes, puras cachetadas a mano abierta o con el fleco inofensivo de las chalinas, como riéndose de él. También, como reservándolo pa Rosendo, que no se había movido para eso de la paré del fondo, en la que hacía espaldas, callado. Pitaba con apuro su cigarrillo, como si ya entendiera lo que vimos claro después. El Corralero fue empujado hasta él, firme y ensangrentado, con ése viento de chamuchina pifiadora detrás. Silbando, chicoteado, escupido, recién habló cuando se enfrentó con Rosendo. Entonces lo miró y se despejo la cara con el antebrazo y dijo estas cosas:
­Yo soy Francisco Real, un hombre del Norte. Yo soy Francisco Real, que le dicen el Corralero. Yo les he consentido a estos infelices que me alzaran la mano, porque lo que estoy buscando es un hombre. Andan por ahí unos bolaceros diciendo que en estos andurriales hay uno que tiene mentas de cuchillero , y de malo , y que le dicen el Pegador. Quiero encontrarlo pa que me enseñe a mi, que soy naides, lo que es un hombre de coraje y de vista.
Dijo esas cosas y no le quitó los ojos de encima. Ahora le relucía un cuchillón en la mano derecha, que en fija lo había traído en la manga. Alrededor se habían ido abriendo los que empujaron, y todos los mirábamos a los dos, en un gran silencio. Hasta la jeta del milato ciego que tocaba el violín, acataba ese rumbo.
En eso, oigo que se desplazaban atrás, y me veo en el marco de la puerta seis o siete hombres, que serían la barra del Corralero. El más viejo, un hombre apaisanado, curtido, de bigote entrecano, se adelantó para quedarse como encandilado por tanto hembraje y tanta luz, y se descubrió con respeto. Los otros vigilaban, listos para dentrar a tallar si el juego no era limpio.
¿;Qué le pasaba mientras tanto a Rosendo, que no lo sacaba pisotiando a ese balaquero? Seguía callado, sin alzarle los ojos. El cigarro no sé si lo escupió o si se le cayó de la cara. Al fin pudo acertar con unas palabras, pero tan despacio que a los de la otra punta del salón no nos alcanzo lo que dijo. Volvió Francisco Real a desafiarlo y él a negarse. Entonces, el más muchacho de los forasteros silbó. La Lujanera lo miró aborreciéndolo y se abrió paso con la crencha en la espalda, entre el carreraje y las chinas, y se jue a su hombre y le metió la mano en el pecho y le sacó el cuchillo desenvainado y se lo dió con estas palabras:
­Rosendo, creo que lo estarás precisando.
A la altura del techo había una especie de ventana alargada que miraba al arroyo. Con las dos manos recibió Rosendo el cuchillo y lo filió como si no lo reconociera. Se empinó de golpe hacia atrás y voló el cuchillo derecho y fue a perderse ajuera, en el Maldonado. Yo sentí como un frio.
­De asco no te carneo­dijo el otro, y alzó, para castigarlo, la mano. Entonces la Lujanera se le prendió y le echó los brazos al cuello y lo miró con esos ojos y le dijo con ira:
­Dejalo a ése, que nos hizo creer que era un hombre.
Francisco Real se quedó perplejo un espacio y luego la abrazó como para siempre y les gritó a los musicantes que le metieran tango y milonga y a los demás de la diversión, que bailaramos. La milonga corrió como un incendio de punta a punta. Real bailaba muy grave, pero sin ninguna luz, ya pudiéndola. Llegaron a la puerta y grito:
­ ¡;Vayan abriendo cancha, señores, que la llevo dormida !
Dijo, y salieron sien con sien, como en la marejada del tango, como si los perdiera el tango.
Debí ponerme colorao de vergüenza. Dí unas vueltitas con alguna mujer y la planté de golpe. Inventé que era por el calor y por la apretura y jui orillando la paré hasta salir. Linda la noche, ¿;para quien? A la vuelta del callejón estaba el placero, con el par de guitarras derechas en el asiento, como cristianos. Dentre a amargarme de que las descuidaran así, como si ni pa recoger changangos sirviéramos. Me dió coraje de sentir que no éramos naides. Un manotón a mi clavel de atrás de la oreja y lo tiré a un charquito y me quedé un espacio mirándolo, como para no pensar en más nada. Yo hubiera querido estar de una vez en el día siguiente, yo me quería salir de esa noche. En eso, me pegaron un codazo que jue casi un alivio. Era Rosendo, que se escurría solo del barrio.
­Vos siempre has de servir de estorbo, pendejo ­me rezongó al pasar, no sé si para desahogarse, o ajeno. Agarró el lado más oscuro, el del Maldonado; no lo volví a ver más.
Me quedé mirando esas cosas de toda la vida ­cielo hasta decir basta, el arroyo que se emperraba solo ahí abajo, un caballo dormido, el callejón de tierra, los hornos ­y pensé que yo era apenas otro yuyo de esas orillas, criado entre las flores de sapo y las osamentas. ¿;Que iba a salir de esa basura sino nosotros, gritones pero blandos para el castigo, boca y atropellada no más? Sentí después que no, que el barrio cuanto más aporriao, más obligación de ser guapo.
¿;Basura? La milonga déle loquiar, y déle bochinchar en las casas, y traía olor a madreselvas el viento. Linda al ñudo la noche. Había de estrellas como para marearse mirándolas, una encima de otras. Yo forcejiaba por sentir que a mí no me representaba nada el asunto, pero la cobardía de Rosendo y el coraje insufrible del forastero no me querían dejar. Hasta de una mujer para esa noche se había podido aviar el hombre alto. Para esa y para muchas, pensé, y tal vez para todas, porque la Lujanera era cosa seria. Sabe Dios qué lado agarraron. Muy lejos no podían estar. A lo mejor ya se estaban empleando los dos, en cualesquier cuneta.
Cuando alcancé a volver, seguía como si tal cosa el bailongo.
Haciéndome el chiquito, me entreveré en el montón, y vi que alguno de los nuestros había rajado y que los norteros tangueaban junto con los demás. Codazos y encontrones no había, pero si recelo y decencia. La música parecia dormilona, las mujeres que tangueaban con los del Norte, no decían esta boca es mía.
Yo esperaba algo, pero no lo que sucedió.
Ajuera oimos una mujer que lloraba y después la voz que ya conocíamos, pero serena, casi demasiado serena, como si ya no juera de alguien, diciéndole:
­Entrá, m'hija­y luego otro llanto. Luego la voz como si empezara a desesperarse.
­¡;Abrí te digo, abrí gaucha arrastrada, abrí, perra! ­se abrió en eso la puerta tembleque, y entró la Lujanera, sola. Entró mandada, como si viniera arreándola alguno.
­La está mandando un ánima ­dijo el Inglés.
­Un muerto, amigo ­dijo entonces el Corralero. El rostro era como de borracho. Entró, y en la cancha que le abrimos todos, como antes, dió unos pasos marcado ­alto, sin ver ­y se fue al suelo de una vez, como poste. Uno de los que vinieron con él, lo acostó de espaldas y le acomodó el ponchito de almohada. Esos ausilios lo ensuciaron de sangre. Vimos entonces que traiba una herida juerte en el pecho; la sangre le encharcaba y ennegrecia un lengue punzó que antes no le oservé, porque lo tapó la chalina. Para la primera cura, una de las mujeres trujo caña y unos trapos quemados. El hombre no estaba para esplicar. La Lujanera lo miraba como perdida, con los brazos colgando. Todos estaban preguntándose con la cara y ella consiguió hablar. Dijo que luego de salir con el Corralero, se jueron a un campito, y que en eso cae un desconocido y lo llama como desesperado a pelear y le infiere esa puñalada y que ella jura que no sabe quién es y que no es Rosendo. ¿;Ouién le iba a creer?
El hombre a nuestros pies se moría. Yo pensé que no le había temblado el pulso al que lo arregló. El hombre, sin embargo, era duro. Cuando golpeó, la Julia había estao cebando unos mates y el mate dió Ia vuelta redonda y volvío a mi mano, antes que falleciera. "Tápenme la cara", dijo despacio, cuando no pudo más. Sólo le quedaba el orgullo y no iba a consentir que le curiosearan los visajes de la agonía. Alguien le puso encima el chambergo negro, que era de copa altísima. Se murió abajo del chambergo, sin queja. Cuando el pecho acostado dejó de subir y bajar, se animaron a descubrirlo. Tenía ese aire fatigado de los difuntos; era de los hombres de más coraje que hubo en aquel entonces, dende la Batería hasta el Sur; en cuanto lo supe muerto y sin habla, le perdí el odio.
­Para morir no se precisa más que estar vivo ­dijo una del montón, y otra, pensativa también:
­Tanta soberbia el hombre, y no sirve más que pa juntar moscas.
Entonces los norteros jueron diciéndose un cosa despacio y dos a un tiempo la repitieron juerte después.
­Lo mató la mujer.
Uno le grito en la cara si era ella, y todos la cercaron. Ya me olvidé que tenía que prudenciar y me les atravesé como luz. De atolondrado, casi pelo el fiyingo. Sentí que muchos me miraban, para no decir todos. Dije como con sorna:
­Fijensén en las manos de esa mujer. ¿;Que pulso ni que corazón va a tener para clavar una puñalada?
Añadí, medio desganado de guapo:
­¿;Quién iba a soñar que el finao, que asegún dicen, era malo en su barrio, juera a concluir de una manera tan bruta y en un lugar tan enteramente muerto como éste, ande no pasa nada, cuando no cae alguno de ajuera para distrairnos y queda para la escupida después?
El cuero no le pidió biaba a ninguno.
En eso iba creciendo en la soledá un ruido de jinetes. Era la policía. Quien más, quien menos, todos tendrían su razón para no buscar ese trato, porque determinaron que lo mejor era traspasar el muerto al arroyo. Recordarán ustedes aquella ventana alargada por la que pasó en un brillo el puñal. Por ahí paso después el hombre de negro. Lo levantaron entre muchos y de cuantos centavos y cuanta zoncera tenía lo aligeraron esas manos y alguno le hachó un dedo para refalarle el anillo. Aprovechadores, señor, que así se le animaban a un pobre dijunto indefenso, después que lo arregló otro más hombre. Un envión y el agua torrentosa y sufrida se lo llevó. Para que no sobrenadara, no se si le arrancaron las vísceras, porque preferí no mirar. El de bigote gris no me quitaba los ojos. La Lujanera aprovechó el apuro para salir.
Cuando echaron su vistazo los de la ley, el baile estaba medio animado. El ciego del violín le sabía sacar unas habaneras de las que ya no se oyen. Ajuera estaba queriendo clariar. Unos postes de ñandubay sobre una lomada estaban como sueltos, porque los alambrados finitos no se dejaban divisar tan temprano.
Yo me fui tranquilo a mi rancho, que estaba a unas tres cuadras. Ardía en la ventana una lucecita, que se apagó en seguida. De juro que me apure a llegar, cuando me di cuenta. Entonces, Borges, volví a sacar el cuchillo corto y filoso que yo sabía cargar aquí, en el chaleco, junto al sobaco izquierdo, y le pegué otra revisada despacio, y estaba como nuevo, inocente, y no quedaba ni un rastrito de sangre.
JORGE L. BORGES

Confusión

“No soy ni un pensador ni un moralista, sino sencillamente un hombre de letras que refleja en sus escritos su propia confusión y el respetado sistema de confusiones que llamamos filosofía, en forma de literatura”. (J.L.Borges)

Como um "ready-made" num Museu

nao é nome de filme
no es nombre de pelicula
es así...
la vida! a vida!

Confuso!


Dale, una fotita...






imagine num museu...

martes, 14 de octubre de 2008

Ficando Vieja...



Nada de parabéns porque não é meu aniversário!
Mas percebi estes dias quão “velha” já estou, quantas mudanças, quanta coisa que ficou para trás, quantas pessoas se perderam no ar, quantas tenho saudades, quantas prefiro não ver, quantas não me lembro direito. Lembrei dos amiguinhos da escola primária, das briguinhas, dos parquinhos, dos recreios, do pique-pega, de minas... saudades!
Desde que cheguei na Argentina passei por várias situações, boas, ruins, estranhas... más nas ruins sempre pensava: “que diferença faz, daqui uns meses não estarei aqui mesmo...” e por muitas vezes pensar isso me deu um conforto. Mas ao mesmo tempo um vazio, vazio que eu não sabia explicar a ninguém (e ainda não sei).
O fato é que eu nunca soube tão bem o que quer dizer “efêmero” como sei agora. E certamente não é só pelas várias noites de leituras sobre Arte Contemporânea...
Só de pensar que estas reflexões só se tornaram palavras com um choque tempo-musical; quando um “chico” coloca Avril Lavigne para eu escutar e penso: “Há 5 ou 6 anos atrás eu gostava”. Estranho, completamente estranho; sou outra pessoa que acredita ser muito mais feliz agora ouvindo samba, samba-rock e derivados... Mas e daqui 5 anos o que será? A arte continuará efêmera? O que estarei fazendo? Na faculdade? onde no mundo? estarei no mundo?! E me desiludo de todas as questões, porque é tanta confusão ao meu redor... “um não sei o que”. A verdade é que não sei o que mesmo, por mais que as leituras me agradem, que me arrepie com arte, vem sempre aquela dúvida de para onde vou?!
Entoa quando penso para onde quero ir, muita coisa agora parece vago, aí me questiono novamente: “por que estou fazendo isso?” e não encontro uma resposta, embora busque alguma razão; mas tampouco quero largar tudo (embora muitas vezes dê realmente vontade!!).
Porque de alguma forma eu gosto. Eu gosto de ler e me irritar com alguns debates; eu gosto de fotografar, e que me perguntem com desprezo se o que faço é arte; eu gosto da saudade; eu gosto de olhar para o lado e pensar eu quero o Brasil; eu gosto de caminhar pelas ruas, sentar nas praças e sentir que não estou no Brasil; eu gosto que as pessoas não sejam as mesmas de sempre; eu gosto de querer “as pessoas de sempre”.
Mas eu gosto mais das dúvidas e de estar ficando velha, não apenas velha; mas aquele tipo de gente chata que não suporta “criancices” e que mesmo assim gosta do sorriso das crianças, quer rolar na grama, brincar com cachorrinhos, correr pela praia, tomar banho de chuva e fotografar...
Construir castelos, mesmo que de areia; já que tudo é tão efêmero mesmo...

ps: a foto é da praia de Necochea, fez bem um pouco de mar...

jueves, 9 de octubre de 2008

Continuidad de los parques

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano. la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

(Julio Cortázar)

lunes, 6 de octubre de 2008

Revista de Fotografia Social Foto Club

A Revista de Fotografia SFC, em parceria com a Focus, está divulgandoprojeto de assinatura gratuita.
A Social Foto Clube, revista cultural e de incentivo a fotografia está comnova proposta para voltar a circulação, porém apenas para assinantes e seráinteiramente gratuita, sem nenhum custo para recebê-la. Entretanto, para queeste projeto possa se viabilizar, há necessidade de comprovar ao publicoanunciante que há pelo menos alvo de 15 mil assinaturas de leitoresespecializados em fotografia.Divulgue entre seus amigos, conhecidos da Focus e outros sites defotografia. Para os interessado em assinar, entre nesta páginahttp://www.focusjun tocomasfc. com.br/

Pri X Colectivo

Tendo em conta minha sagas com os coletivos (micro, onibus, busao) vale elucidar quanto a ida e vindas (ou nao) por meio desse em La Plata.
Eu nunca tenho muita sorte com os "coles", sempre quando estou me aproximando do ponto passam uns tres, depois nem adianta correm... tenho que esperar un 10min e ai se foi mais um inicio de aula uma 1/2 presenca!
Mas hoje, incrivelmente eu cheguei no ponto e um onibus estava parando, me senti super bem feliz, era um sinal que o dia seria diferente; mas bonito quem sabe... embora eu etivesse em pé porque etava cheio, mas nao me incomoda isso!!
Porem, no meio do trajeto uma mae com seu querido filho de un 11 anos, passou empurrando e o menino quase "levou" minha mochila junto me empurrando... e logo apos passarem por mim e um cara, eu entendi porque tanto desespero para passar... o menino comecou a vomitar, quase me suja, a sorte é que quando fui empurrada eu me afastei também, senao eu chegaria "cheirosinha" na aula de montaje para apresentar um trabalho!! hahaha
Fora o acontecimento de hoje, também teve o dia que o colectivo quebrou, e aqui eles nao te passam para outro como no Brasil; cada um que se vire... ainda bem que quebrou na metade do "meu" caminho tb (existe alguma energia negativa nesse percurso) porque eu nao tinha moeda (ninguém tem moedas e o onibus só se paga com moedas ou passe).
Mas agora eu tenho passes tb, quem sabe minha sorte "cambie"!!!
Beijos e hasta...

viernes, 26 de septiembre de 2008

Dia Produtivo!!

Bom, na verdade escrevi tudo isso no Word primeiro; pois estou “recontenta”! Consegui terminar dois trabalhos e provavelmente termine outro antes de raiar o dia (ainda são 2:08am acho qeu consigo), provavelmente tanta felicidade é por causa do calor desta noite! Primeira vez que fico até tão tarde com um moleton apenas (é incrível!). Mas o que me preocupa são a provas parciais, que são na próxima semana e dois trabalhos práticos de cine que não serão fáceis! Não que os dois trabalhos que eu terminei fossem fáceis. mas eram sobre textos que achei bem interessante; a parte de por a “mão na massa” mesmo em relação a montagem e edição, também procurar locais para gravar um curta não parece nada fácil... se pudesse ser surrealista seria bom, mas a professora vive falando de divisão do trabalho, industria, organização, projeto, planilhas... bom, tudo o que não me interessa muito; gosto mesmo é das vanguardas!! e ela vem me falar de lucro, agradar o público... estou na matéria errada! Mas eu ia desistir desta matéria, só continuei porque a pesar de toda a industria, a mulher tem boas piadas sobre cine, além dos filminhos toscos que ela coloca e zoa, também tem os perritos (cachorros) que entram na sala e dão um show, tem sempre um casalzinho (de perros) que discutem relação durante a nossa aula, é muito bom!! E sim: eu já entendo piadas em español! Praticamente todas e de todos os professores!
Uma coisa que me incomoda um pouco é a pobreza nas discussões em sala nas aulas de artes plásticas (porque nas de cine não tem muitas discussões, é meio fazer isso e fazer aquilo), em relação a argumentos mesmo; grande parte só repete o que diz o texto. Aí eu começo a me irritar, pois afinal eu já li o texto, não preciso que ninguém repita para mim, qualquer coisa eu leio de novo!
Para minha “suerte” no primeiro dia de aula contemporáneo práticos (ou seja nas aulas em que se debate os textos que todos deveriam ler!) sentei ao lado da menina mais tosca da sala (pelo menos a tosca que mais se expressa publicamente); porque quase ninguém tinha lido o texto (era o segundo sai de aula, mas no primeiro não foi quase ninguém, porque como informam “muito bem aqui” não sabíamos a sala; então a maioria nem o texto tinha... inclusive eu =D) o professor falou para juntarmos em “grupinhos” e lermos coletivamente, eu sentei com elas porque era geograficamente favorável a minha união (também eu não conhecia ninguém, não tinha muita escolha). Bom, a menina não sabe o que é “coletivo”; primeiro disse “ninguém de vocês leram? então o grupo sou só eu?” (ualll ficasse sozinha então!) e ela decidiu (sim, foi autoritária) que iria ler, pois afinal ela foi a única leu e podia fazer comentários para nos auxiliar (eu não pedi auxilio, mas não tinha o texto, entoa não tinha opções tb!). Resultado: os “comentários” dela eram repetições evidentes do texto; sim, só trocava a ordem das palavras. Além disso tentou “explicar” o que era “semiótica” ou seja, só falou merda... como se não bastasse também auxiliou esclarecendo o que é “posteriori” (é, todas as pessoas do grupo fizeram cara de bosta nessa hora; e ela achou que ninguém sabia, porque perguntou duas vezes se todo mundo tinha entendido). Além de tudo teve um debate, no qual ela fez questão de responder todas as perguntas do trabalho prático que só era para outra semana, mas ela é uma aluna aplicada então já tinha feito!!
Ainda bem que historia de las artes visuales IV prático tem umas discussões mais interessantes, mas mesmo assim algumas coisas me irritaram já; como a professora comentar sobre os trabalhos do semestre passado e dizer que tinha muita gente que colocou bibliografia a mais, que era desnecessário falar tanta coisa a mais; porque era muita leitura que ela não pediu então era perda de tempo para quem leu e perda de tempo para ela, que tinha que corrigir. É gente, eu tinha me “esquecido”: tempo é dinheiro, não leiam! porque vão gastar duas vezes: o tempo e comprando livros! Foi um absurdo!!
Bom, entre idas e vindas... absurdos e boas notícias... o texto de hoje acaba por aqui... só perderam seu tempo lendo!
Beijos, Pri.


ps: hoje perdi tres onibus porque eue stava no ponto errado ahhaha, na verdade eu estava com tanta pressa para vir embora que nem notei o ponto que era, mas é quase tudo igual!
ps2: a foto é da Plaza de Mayo ocupada!

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Primavera!!

Buenas...
Eu nao tinha nocao de como se comemorarva o dia da primavera aqui! se bem que as flores mesmo ainda nao sairam... mas por todo lado tem msgs felizes de"Feliz dia da Primavera!"e eu estou bem feliz mesmo, porque o clima está esquentando! Ou seja, já atingimos os 20 e pico graus pela tarde eu estava usando um casaquinho leve, pensei até em tirar ficar só de blusinha muito contenta, mas batia um ventinho aí nem rolou o estilo brasileño de ser!
Nao tive duas aulas hoje, mas descobri que tenho mais 2 trabajos e uma prueva gigantesca!! Eu preferia as duas aulas mesmo...
Também nao tenho tantas novidades, era só para falar do calor e dos textos bons que tenholido! Sao bons mesmo, nao é piada!
Provavelmente esqueci de contar alguma coisa, mas como eu tenho que ir vai ficar por isso mesmo...
beijos e hasta luego!

ps: hoje nao perdi o onibus estou muito feliz!!
ps2: a foto foi no inverno!

viernes, 12 de septiembre de 2008

Agora acredito na Lei de Murphy!

Narrando o super dia de hoje...
levantei temprano: 7:30am, isso é muito cedo aqui, acordo sempre depois de 8:30am... detalhe também, fiquei estudando até às 2am... bom, mas continuando...
entao, tomei um café da manha gostoso, tive idéias para umas fotos, escrevie pensei: agora vou buscar as fotos que mandei fazer desde quarta e estao prontas concerteza hoje (segundo o chico que me atendeu)
tomei um banho feliz e fui...
desci no ponto certo, nao me perdi pelas diagonais de La Plata!
Aí começou mesmo meu dia, cheguei na loja e a tal máquina estava "rota"... bueno, dauqi meus negativos que vou levarem outro lugar, fui na loja enfrentee nao faziam as fotos para hoje (sim, eu precisava para hoje até às 5:00pm no máaaaximo!); mas o cara gente boa me indicou um lugar que fazia asfotos para hoje... fui pára o tal lugar que ficava há 7 quadras (esse número definitivamente nao é de sorte) de onde eu estava, masue caminhei rápidoecheguei... entoa ochico da outra loja disse: ah, ficapronto hoje sim, às12:30... eu já estava saindo feliz e contenta (é muito engraçado falar assim!), quando o chico me alertou: a loja fecha às 2pm... eu nao acreditei! porque tinha aula que começava às 13hr, ia escolher grupo e nao sou muito popular por aqui (nem por aí, mas pelo menos aí tenho amigos que me colocam no grupo, eu acho...) entao peguei os negativos mais uma vez e corri (eu odeio esse verbo!) para um outro lugarde foto, e si, eram mais 7 quadras!
lá el hombre disse: fica pronto às 5pm, eu quase chorei... mentira, eu estava cansada até para chorar! expliquei a cituaçao,ele entendeu e tudo se resolveu!! uhuuuu...
mas bem, eu tinha aula ainda, assisti as duas aulas, foi legal,dei risada, descobri que tenho prova multipla escolha, um menino que tinha me prometido um filme pro trabalha que tenho que fazer, levouo filme; tinha até parada cultural na faculdade! cadeiras na rua impedindo que os carros passarem, até me emocionei pois senti saudades do ifch (mas nao chorei, porqueainda estava muito cansada...)!
aí fui para a outra aula, arte contemporáneo prática,discutir texto terei um trabalho de campo legal, conversar com artístas e frequentar atelies... tudo dando certo de novo, só faltava buscar as fotos...
bem, acaboua aula eu peguei o monte de coisas que eu tava (sim, eu continuo andando com várias coisas na mao!), aí no caminho lembrei que tinha que comprar etiquetas para as fotos, entrei na papelaria, o chico lá me conhece já,super simpático (eeer nada do que estao pensando!) é pelo meu español ruim!
fui pagar e..."onde está minha mochila?!"... nao acreditava... voltei correndo (maldito verbo!) e quando cheguei na classe o professor estava lá ainda... riu, fez umas piadas, disse que é esquecido, enfim nao importa muito... a mochila estava lá!
4:20pm... eu peguei as etiquetas, fui até o lugar da foto, peguei as fotos (estavam prontas, por um momento pensei que nao!) e fui para o boque onde fica o museu, nao sei quantas quadras sao,mas sao muitas!! cheguei lá o museu estava aberto ainda (quasechoreide emoçao, masnovamente muito cansada pra isos...)e entao perguntei para chica quetrabalha lá: onde entrega as fotos do concurso?"e ela: "que concurso?!" eu quase desmaiei (é um exageiro,nunca desmaiei, entao nao sei qual é a sensaçao de quase desmaiar...) e veio uma outra mais informadaedisse: adiretora foi emboramaiscedo... sim, eu pensei qeu tudo tinha sido em vao... um suicidio talvez, mas aí ela falou para deixar namesadadiretora... eu espero queisosdecerto...chega de azar! acho quesaí muito cedo de casa, aí nao tinha ninguém pra me desejar "suerte!"...
bom, acabou, se voce leu até o final, fico feliz... aos que nao leram estou muito cansada pra pensar qualquer coisa como resposta, nao faz diferença por que nao vao ler mesmo!!
mas decidi reativar e divulgar o blog hoje (divulgar pros amigos claro,nao vou sair pelas ruas entregando papeizinhos, tenho amor às árvores!)
hoje a máxima é 12graus, mas pareceu que foi 20 e pico...
o teclado pra variar tá desconfigurado...
beijos!

sábado, 16 de agosto de 2008

Depois da Névoa

Para começar atravessando a névoa.
Dia do vôo a neblina em Sao Paulo estava terrível e eu morrendo de medo, claro. Já estava tensa porque nao tinha idéia do que me esperava na Argentina, sem imaginar o quanto minha vida iria mudar...
Óbvio que ao começar a decolar eu comecei a chorar como uma "boluda" (um adjetivo muito engraçado, sinônimo de tonta, idiota; mas também pode ser uma forma de expressar carinho por alguém!). Mas depois de atravessar a névoa o dia estava lindo, o céu azul, sol, tudo tao maravilhoso que nem a poluiçao de sao paulo era perceptível; entao, já abri um sorriso e um cara indiano do assento ao lado se ofereceu para tirar uma foto minha. Eu fiquei meio sem graça, mas acabei aceitando que ele tirasse a tal foto.
Bom, nao estou tao empolgada para escrever hoje porque estou pensando no livro que quero terminar de ler "As Aventuras de um Fotógrafo em La Plata" do Casares.
Enfim, vai uma foto das núvens...
Abraços e hasta luego.